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Luego de abandonar en México, Reinaldo Lázaga se presenta en Miami Dade College

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Luego de abandonar en México, Reinaldo Lázaga se presenta en Miami Dade College

Francys Romero

Reinaldo Lázaga es un jardinero cubano de 24 años que huyó en septiembre pasado mientras participaba en el Mundial Sub-23 de México.

Él y su compañero Dariel Fernández salieron del hotel Quality Inn de Obregón un domingo (26 de septiembre) entre las 4:00 y 5:00 de la madrugada. Ambos saltaron un pequeño muro por un lateral del hotel y subieron a un carro. De un total de 12 abandonos como cifra récord, ellos fueron los números 5 y 6.

Tiempo después de marchar hacia la frontera, tanto Lázaga como Fernández estuvieron un mes recluidos hasta obtener el permiso de entrada a los Estados Unidos. Ambos están viviendo acá con parientes que les brindaron su apoyo.

En la tarde de este lunes, me fui hasta el terreno de béisbol de Miami Dade College (MDC), en donde Lázaga se presentó con el objetivo de ser aceptado por la escuela y comenzar así su carrera en el béisbol de los Estados Unidos. Ya tres cubanos tendrán un puesto garantizado con MDC. Son ellos, los lanzadores Andy Rodríguez y Dariel Fernández, así como el receptor e inicialista Loidel Rodríguez.

Lázaga y los tres mencionados no podrán regresar a Cuba en 8 años. Esta es una de las leyes y mecanismos del gobierno ante los abandonos en delegaciones oficiales.

El jardinero bateó .306 en la última Serie Nacional de Cuba con Pinar del Río. Tomó 113 apariciones a home en un total de 50 partidos con 10 dobles y solo 11 ponches.

Al llegar al campo del Miami Dade, estiró los músculos, luego fue a los jardines a fildear algunas pelotas, también ayudó en la recogida tras los “batting practice” o BP LIVES y luego se fue a una de las cuevas a practicar su swing. Al principio se colocaba las pelotas él mismo. Luego fue asistido por su agente Carlos Pérez.

“Me siento bien por estar aquí y voy a tratar de hacer el equipo”, me dice mientras conversamos a la espera de su turno en el batting practice.

Lázaga observa con detenimiento a los bateadores del Miami Dade. Viste lycra y shorts negros, spikes Nike blancos y verdes en las punteras, short y pullover negro de mangas largas. Lleva alrededor de 50 días sin batear, correr, fildear o tirar a las bases. Los días después del abandono fueron los más complicados de su vida, quizás. El futuro es bastante incierto.

El nacido en 1997 en Pinar del Río empieza a batear pelotas con el bate de aluminio. Es regla en el nivel colegial usar el aluminio. Él está acostumbrado al de madera. No luce nada mal para estar tantos días sin ejercitar el swing. Le pega bastante a la pelota hacia el medio del terreno, lo cual es buen indicador. Los bateadores tienen vidas adicionales si producen hacia el medio del campo.

Lázaga sale del cajón de bateo con ampollas en las manos luego de dos rondas de alrededor de 50 pitcheos. Ni siquiera las manillas pudieron salvarlo de las pequeñas llagas en las manos.

“Hay cambios en el béisbol acá, el terreno, los implementos, todo es muy diferente, pero nada, voy a tratar de hacer lo mismo que hacía en Pinar del Río, jugar el béisbol como sé y dar lo mejor de mi”, me comenta.

Durante su paso por el Mundial Sub-23, disputó dos partidos con Cuba: el 24 de septiembre ante México se fue de 2-0. El día siguiente ante Taiwán también se fue de 2-0, pero anotó una de las dos carreras que le dio la victoria a los cubanos. Horas más tarde salía en la madrugada del hotel y se subía a un auto.

Afirma que decidió tomar el paso de desligarse del béisbol de Cuba para mejorar su futuro y el de su familia.

Finalmente, el mánager de los Sharks de Miami Dade, Adrián Morales, está complacido con lo visto. Le pregunta a Lázaga si puede entrenar todas las tardes y presentarse a las 2:00 p.m. Lázaga le responde que sí. La vida de un recién emigrado puede ser bastante dura en los primeros tiempos del proceso.

Un camino largo y difícil

Las posibilidades de Lázaga de seguir en el béisbol se condensan en integrar el conjunto de los Sharks y luego brillar en la temporada de febrero a mayo para ser elegido en el Draft por alguna organización de MLB.

Desde 1966, un total de 472 jugadores de Miami Dade College han sido elegidos por equipos de MLB en Draft y 61 de estos han llegado al “Show”. El último fue el nacido en la Florida, Santiago Espinal, drafteado en 2016 y que arribó a Grandes Ligas en 2020 con Toronto Blue Jays.

El camino de Lázaga, Andy Rodríguez, Dariel Fernández o Loidel Rodríguez, será el mismo que han trazado varios cubanos a lo largo de la historia en los campos de Miami Dade Sharks.

Una lista de 24 nombres de antillanos ha sido seleccionada en el Draft. Son ellos: Orlando Ribalta (2019), Yusnier Padrón-Artiles (2018), Danny De La Calle (2013), Yogey Pérez (2012), Johan Limonta (2006), Hanseld Díaz (2005), Yosvany Almario (2004), Carlos Castillo (1998), Alex Sánchez (1996), Alain Cruz (1996), Esteban Barrios (1995), Alberto Castillo (1994), Joaquin Contreras (1985), Chris Álvarez (1985), Ozzie Canseco (1983), Nelson Santovenia (1981), Juan Bustabad (1980), Luis Duarte (1979), Juan Corey (1978), Eduardo Rodríguez (1978), Rodolfo Arias (1977), Aurelio Cadahia (1977), Orlando González (1972) y Edgardo Ávila (1968). Solo 4 de esos 24 han logrado completar el viaje a Las Mayores.

Lázaga se va a recoger las pelotas que bateó por todo el campo. El sol del día empieza a esconderse y se va sintiendo una temperatura más fría de la normal en Miami. El mánager Morales se sienta en el dugout y allí conversamos cerca de 5 minutos. Le pregunto si le ve oportunidades a Lázaga.

“Tendrá que ganarse el puesto”, responde.

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